Saturday, January 19, 2008

Microsoft trata de patentar en EEUU una herramienta para controlar al trabajador

El universo de Gran Hermano, descrito por George Orwell en su novela 1984, parece más cerca que nunca con una patente solicitada por Microsoft que vigilará constantemente al trabajador sentado frente a su ordenador, según se desprende de una información del diario The Times.
El periódico indica que la empresa estadounidense pretende desarrollar un sistema informático que gracias a sensores inalámbricos miden en todo momento el ritmo cardíaco, la temperatura del cuerpo, los movimientos, la expresión facial y la presión sanguínea del trabajador.
Ese tipo de tecnología que permite la observación constante de los trabajadores estaba hasta ahora limitado a los pilotos o los astronautas de la NASA, dice el diario, según el cual parece ser la primera vez que se propone desarrollar un 'software' para todo tipo de oficinas.
Según la patente presentada en Estados Unidos, los sensores del equipo que desarrolla Microsoft serían capaces de leer "el ritmo cardíaco, la respuesta galvánica de la piel, las señales cerebrales, la electromiografía, las expresiones faciales y la presión sanguínea".
El sistema podría asimismo "detectar automáticamente la frustración o el estrés en el usuario" y "ofrecer la ayuda necesaria", señala el diario. Los cambios físicos del empleado se compararían con un perfil psicológico individual basado en el peso, la edad y la salud del trabajador.
Si el sistema descubriese una aceleración del ritmo cardíaco o de las expresiones faciales que indicasen estrés o frustración, informaría a la dirección de que el trabajador necesita ayuda.
DURAS CRÍTICAS
El Comisario de Información del Reino Unido, grupos de libertades civiles y abogados dedicados a la defensa de la privacidad han criticado duramente el potencial de ese nuevo sistema.
"Este sistema significa una intrusión en todos los aspectos de la vida de los empleados. Es muy discutible desde el punto de vista de su privacidad", afirma Hugh Tomlison, abogado experto en la ley de protección de datos, en declaraciones recogidas por el diario.
Peter Skyte, del sindicato United, señala que la patente de Microsoft "lleva a nuevos niveles de invasión de la privacidad la idea de observar a las personas en el trabajo".
Para la Oficina del Comisario de Información del Reino Unido, "imponer tal nivel de intrusión en (la privacidad de) los empleados sólo estaría justificado en circunstancias excepcionales".
La Oficina de Patentes de Estados Unidos confirmó el martes que la solicitud de la patente se publicó el mes pasado, año y medio después de que Microsoft la presentase, y se cree que podría concederse dentro de un año.

Friday, January 11, 2008

¿Una "red asistencial" para las clases populares?

Aquí os dejo otro artículo sobre educación, al igual que el anterior de hace ya un tiempo, pero igualmente muy bueno, puede que incluso mejor que aquél.

El pasado 5 de octubre, Día Mundial del Docente, el secretario general de la Internacional de la Educación, Fred Van Leeuwen, hizo públicos los datos sobre esta materia referidos a España, y contenidos en el Barómetro 2007 elaborado por dicha organización. Este nuevo estudio viene a reafirmar el diagnóstico efectuado por diversos organismos internacionales sobre la situación de la enseñanza en el Estado español. La UNESCO, por ejemplo, lo sitúa en el 26º lugar del mundo en lo que respecta al funcionamiento del sistema educativo, por detrás de casi todos los estados miembros de la UE. A este respecto, Van Leeuwen recordó algo de sobras conocido: el alto índice de abandono escolar en la enseñanza secundaria, de los 13 a los 18 años, que calificó como “un problema gravísimo, porque sólo el 49% de los alumnos la superan, muy por debajo de la media del 68% de los países de la OCDE”. (1)

Otro informe publicado recientemente por la Comisión Europea, y enmarcado en el programa “Educación y Formación 2010”, (2) confirma esta valoración negativa. España está a la cabeza de la UE en abandono escolar prematuro y figura, además, entre los países de la UE donde más aumentó esta tasa de abandono y en el grupo con peores resultados en cuanto a objetivos educativos.

Durante su comparecencia ante los medios de comunicación, el máximo representante de la IE recordó también que en el Estado español se invierte en educación un 4,7% del PIB, mientras la media de los países de la OCDE es de un 5,8%. Y no dudó en calificar esta diferencia, que se multiplica cuando se toma como referencia a los países más desarrollados de nuestro entorno, como “tremenda”.

Fred Van Leeuwen proporcionó, además, otro dato especialmente significativo. “España es uno de los tres países de Europa con más alumnos fuera del sistema público de enseñanza”. En el Estado español, uno de cada tres centros educativos es privado o concertado, con una tasa de matriculación en la enseñanza privada que alcanza un 25% en preescolar, un 33% en Primaria, un 29% en Secundaria (ESO) y un 13% en la Universidad. (3)

El abandono prematuro de los estudios y el fracaso escolar son consecuencias - según el secretario de la Internacional de la Educación- de las carencias de la enseñanza secundaria y de la desmoralización de los docentes. Estas conclusiones, en cualquier caso, recogen tan solo algunas de estas causas. Y es que es toda la red educativa pública del Estado -y no sólo la enseñanza secundaria- la que viene soportando un progresivo deterioro como consecuencia, en primer lugar, de su insuficiente financiación. Ante el generalizado desinterés por lo público de las administraciones competentes, las frecuentes quejas por la falta de infraestructuras o el mal estado de las mismas, por la masificación que sufre un gran número de colegios o por la imposibilidad de atender adecuadamente a la diversidad sin ampliar el actual número de profesores, han comenzado a provocar respuestas más contundentes.

En la isla de Fuerteventura, por ejemplo, la insostenible situación que vive la enseñanza pública, con falta de centros escolares y de los recursos más básicos o la ausencia de un claustro estable, condujo a la comunidad educativa a celebrar una manifestación, el pasado 3 de octubre, en la que se denunció el abandono al que la Consejería de Educación del Gobierno autónomo les viene sometiendo. Pese a las características singulares del caso, y a las importantes diferencias que existen entre unas y otras regiones, la precariedad que provocó esta movilización se ha instalado, de manera general, en la educación pública del Estado. Esta degradación se ve reflejada, obviamente, en las actitudes de quienes la sufren. Según los datos obtenidos por el conocido sociólogo Mariano Fernández Enguita, “los padres prefieren los centros privados por tres razones: distinción, servicios y disciplina”. “Un tercio de la población - dice Fernández Enguita - quiere mandar a sus hijos a escuelas privadas. Y, en mi opinión, hay otro tercio que lo desearía pero, por cuestiones económicas, no puede".

Colegios concertados: “el botín constitucional de la Iglesia”

os colegios concertados son centros privados a los que la Administración pública financia con cargo a los Presupuestos Generales. Esta financiación incluye el salario de los profesores, del personal de administración, servicio y mantenimiento y la conservación del centro, cubre hasta el 88% de su presupuesto, y tiene una serie de contrapartidas. Al menos, teóricamente. El sistema de conciertos les obliga a impartir la enseñanza gratuitamente y a aplicar un régimen de acceso y admisión de alumnos semejante al de los colegios públicos. En la práctica, sin embargo, no cumplen ninguna de estas obligaciones. Casi el 100% de estos centros cobran cantidades importantes a sus usuarios bajo el ambiguo rubro de “otros conceptos”, que varían de unos colegios a otros. Puede tratarse de “donaciones” forzosas o bien de actividades extraescolares, aunque obligatorias y realizadas dentro del horario lectivo. Pero, sea como fuere, estudios realizados por varias asociaciones de consumidores, entre ellas la OCU, demuestran que llevar a un niño a un colegio concertado puede llegar a costar a los padres un 300% más caro que si optan por una escuela pública. En un centro concertado de primaria el gasto que deben asumir los padres por cada hijo es, de media, el triple que en un colegio público. La diferencia aumenta aún más en secundaria.

Por si este primer fraude de ley no fuera suficiente, los colegios concertados cometen otro de igual calibre en lo que se refiere a la admisión de los alumnos. Además de introducir un primer filtro mediante los mencionados cobros ilícitos, establecen criterios de escolarización destinados a configurar una clientela selecta, de la que excluyen sistemáticamente a inmigrantes, gitanos y niños de otras etnias desfavorecidas y a alumnos con bajo nivel socioeconómico, con necesidades educativas especiales o con bajo rendimiento académico. Así lo viene denunciando la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), sin que el Ministerio de Educación haya hecho nada para evitar que los propietarios de estos colegios continúen incumpliendo la ley flagrantemente. En la actualidad, alrededor del 75% de los hijos de inmigrantes están escolarizados en colegios públicos, mientras que los concertados sólo admiten a aquellos con mayores niveles socio-económicos.

Para sostener este elitista sistema de conciertos, las distintas Administraciones públicas del Estado destinaron, en el año 2003, 3692 millones de euros. Una cantidad que se ha incrementado anualmente, mientras se somete a la red pública de educación a una progresiva descapitalización.

Entre el 60 y el 70% de estos conciertos corresponden a colegios católicos, a los que se destina alrededor de 2500 millones de euros de los fondos públicos. Esta situación de dominio eclesial forma parte de lo que el fallecido jurista Joaquín Navarro Estevan denominó “el botín constitucional de la Iglesia”. (3) Durante la mitificada Transición española, y al igual que el resto de los poderes fácticos del franquismo, la Iglesia católica logró que la Constitución de 1978 consagrara la secular posición de privilegio que habían consolidado, gracias a la fuerza bruta de la dictadura, durante casi cuarenta años de nacional-catolicismo. En un texto que Navarro Estevan calificaba con acierto como “criptoconfesional”, la jerarquía católica consiguió en el ámbito de la enseñanza el marco legal para desarrollar un sistema que mantendría su hegemonía ideológica y moral, tanto como sus privilegios económicos.

Sin embargo, fue el gobierno psocialista de Felipe González el que aprobó, en 1985, la Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación, reglamentando la enseñanza privada concertada sostenida con fondos públicos. Con esta ley, el PSOE cumplía con un compromiso adquirido con la Iglesia católica, al tiempo que renunciaba a realizar las inversiones necesarias para potenciar una escuela pública capaz de paliar las enormes diferencias culturales que existen entre los alumnos, los distintos “puntos de partida”, en función de su procedencia social. La progresiva profundización de este sistema constituye la principal causa de la actual crisis de la educación en el Estado español. Equiparando el derecho de todos a la educación con el derecho a la “libre elección de centro escolar”, la red pública de enseñanza con la “iniciativa social” privada, y aumentando la financiación de la segunda en detrimento de la primera, se ha ido configurando un modelo discriminatorio y eminentemente clasista, que contribuye de manera determinante a consolidar una sociedad cada vez más desigual. Por un lado, existe una red de centros privados-concertados a los que acceden alumnos procedentes de las clases más acomodadas y, en los de menor nivel, también los de una menguante e inestable “clase media” que se esfuerza hasta el límite por incluir a sus hijos en el grupo de los favorecidos. Junto a estos centros, financiados con el dinero de todos, los colegios públicos están condenados a convertirse -si la situación actual no se modifica- en una red asistencial para las clases populares, los inmigrantes y, en definitiva, para los sectores más desfavorecidos de la población. En la actualidad, el 72% de los hijos de obreros abandona los estudios después de la Enseñanza Secundaria Obligatoria. (4) El dato refleja significativamente quienes son los principales perjudicados por el modelo educativo español.

En Canarias, mucho peor

Si el Estado español es uno de los que peores resultados educativos obtiene dentro de la UE, Canarias -a su vez- se sitúa a la cabeza del Estado en tan lamentable récord. En cuanto al “fracaso escolar”- terminología recusada por algunos profesionales que prefieren hablar de un “fracaso social” con responsables bien identificados - el Instituto Nacional de Calidad Educativa lo sitúa en un 29% a nivel estatal, frente al 20% de la media europea. En Canarias, este porcentaje se eleva hasta el 38%. En el Archipiélago, tres de cada diez alumnos abandona la enseñanza obligatoria, cifra sólo superada en Murcia, Baleares, Ceuta y Melilla.

El pasado mes de septiembre, la consejera de Educación del Gobierno autónomo, Milagros Luís Brito, trató de justificar estos datos con no poca desvergüenza. Aludiendo a los “factores diversos” que, en su opinión, permitirían entender las “altas tasas de fracaso escolar”, Luís Brito recurrió, como es propio de CC, a la socorrida excusa de la inmigración. Este fracaso se debe sobre todo, según la consejera, “a la existencia de un gran porcentaje de inmigrantes entre el alumnado canario”, “chicos que apenas conocen las herramientas del lenguaje o que proceden de culturas donde se premia el trabajo y no el estudio”. (5) Milagros Luís Brito se refirió también a la “carencia de elementos de diagnóstico, prevención y refuerzo en Primaria”. Alguien poco informado podría deducir de las manifestaciones de la consejera que las carencias de estos elementos, o de los profesores especialistas en lenguas extranjeras y en atención a la diversidad que permitirían a los alumnos de otras nacionalidades superar sus dificultades de adaptación, corresponden a limitaciones “naturales” del archipiélago canario. Pero lo cierto es que se trata, sencillamente, de las consecuencias lógicas de unos presupuestos que no hacen frente a las necesidades reales de la mayoría de la población. Si en 1996 el gobierno autónomo invertía el 5,66% de su presupuesto en educación - reconociendo, aunque con una inversión insuficiente, que el secular atraso de las islas requería una atención especial dentro del Estado - en la actualidad el ejecutivo canario ha disminuido este porcentaje hasta un 4%. Y ello, cuando el PIB archipielágico no ha dejado de crecer en los últimos años, pasando de los 25000 millones de euros del 2000 a los 40000 actuales.

En sus declaraciones, Milagros Luís Brito se atrevió a ir bastante más lejos, poniendo claramente de manifiesto las concepciones de quienes nos gobiernan y, muy probablemente, sus planes de futuro. Para la consejera, otro de los factores principales que permitiría explicar el desproporcionado fracaso escolar de las islas es “el gran peso de la enseñanza pública en Canarias”. (6) Preciso resulta reconocer que Luís Brito y sus compañeros de gobierno juegan con ventaja a la hora de hacer pasar por cierta esta demagógica afirmación. Disminuir la financiación de la educación pública justo cuando ésta necesitaría un incremento sustancial; evitar construir los nuevos colegios que exige el aumento poblacional permitiendo que los ya existentes se masifiquen hasta límites indignos y se deterioren progresivamente; o negar al profesorado canario una justa homologación salarial que contribuya a dignificar su tarea son, solamente, algunos de los procedimientos con los que la Administración cuenta para que la educación pública termine por convertirse en sinónimo de “fracaso escolar”. El resultado perseguido, lograr el consenso social sobre la supuesta superioridad de lo privado o, para utilizar el eufemismo al uso, de la “iniciativa social”, justificaría, a su vez, que la red pública de enseñanza termine por convertirse en una suerte de “beneficencia” para futuros subempleados.

En cualquier caso, y como hemos mostrado en el epígrafe anterior, esta dinámica no es patrimonio exclusivo de Canarias y tampoco de los partidos de la derecha tradicional. A nivel estatal, ninguna de las sucesivas reformas educativas promovidas por PP o PSOE se ha apartado de esta senda privatizadora que, en su último informe, ha venido a destacar el secretario general de la Internacional de la Educación.

Sobran evidencias para sostener, sin que se nos pueda tachar de catastrofistas, que si no se produce una acelerada toma de conciencia que sea capaz de revertir este proceso, el futuro inmediato puede depararnos la definitiva quiebra de la enseñanza pública en el Estado español.

Notas y referencias bibliográficas:

(1) "La enseñanza más privada. España es uno de los tres países de Europa con más alumnos fuera del sistema público". EFE.

(2) "España, a la cabeza de la UE en abandono escolar". Agencias.

(3) "25 años sin Constitución". Joaquín Navarro Estevan. Foca, ediciones y distribuciones generales, S.L., 2003.

(4) El 72% de los hijos de obreros no continúa estudiando después de la E.S.O, según el estudio "Desigualdades tras la educación obligatoria: nuevas evidencias", elaborado por el el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona, Jorge Calero. EFE.

(5) "El gasto educativo se estanca en Canarias mientras la economía no para de crecer". La Provincia. Diario de Las Palmas. Viernes 21 de septiempre de 2007

(6) Ibídem.





Wednesday, January 09, 2008

¿Existen Milagros en la Educación?

Un artículo que había leído como cosa de hace un mes y que me pareció interesante, espero que os guste.

La respuesta es clara, NO. Viene esta pregunta porque todo el mundo está hablando del informe PISA. Como era previsible ha servido para echarse los trastos los unos a los otros. Mientras que los que realmente nos dedicamos al mundo educativo, pedimos que por encima de los rankings, que tiene su venta mediática, analicemos lo que realmente nos indica dicho informe, que debe de servir como un punto de reflexión y análisis y que entre todos busquemos soluciones para mejorar la educación en nuestro país.

Como decía Danton “después del pan, la primera necesidad del pueblo es la educación”. La educación debe de ser el primer objetivo que debe tener la sociedad española, mientras no sea esto así, difícil será que consigamos mejorar nuestro sistema educativo.

No es mi objetivo dar recetas de posibles soluciones, pues estas deben de venir a través de un proceso de reflexión colectiva, pero si que hay algunos aspectos que son evidentes en nuestras dos últimas décadas.

En primer lugar, los continuos vaivenes de las leyes educativas, dos del PSOE (LOGSE y LOE) y una del PP (LODE), sin que estas tres leyes educativas fueran el resultado de un acuerdo de Estado. Aunque en el fondo de las mismas, el esquema no cambio con ninguna de ellas.

Más que nunca es necesario que las fuerzas políticas de nuestro país lleguen a dos pactos, en primer lugar, que se pongan de acuerdo en una ley educativa que tenga una larga duración fuera del juego político partidista y que sirva para mejorar el futuro de nuestra sociedad.

En segundo lugar, los niveles de inversión en educación por parte del Estado son claramente insuficientes, estando alrededor del 4,2% del PIB, un punto por debajo de la media de la OCDE y muy lejos del de la Unión Europea y del acuerdo del 5,5 % del PIB, que Aznar firmó en Lisboa, en el año 2000. Evidentemente hay que asegurar la eficiencia de este aumento del gasto educativo pues este en si mismo no garantiza el éxito, si no se gasta bien.

Una de las cuestiones, que más degradan la educación como a otros ámbitos de la función pública como la sanidad, es la perdida de prestigio social, donde cualquiera sin la menor preparación cuestiona las prácticas educativas. Es hora que desde la sociedad se trabaje para recuperar el prestigio social de la actividad educativa. Sin esto, será muy difícil que se mejore la educación.

Uno de los puntos que más importancia debe darse es al profesorado, sin él no hay reforma posible, por ello es evidente que se deben de mejorar tres aspectos: en primer lugar, recuperar para la función docente, el prestigio social que tuvo y que vaya acompañado de una cierta revalorización económica para que atraiga a los mejores universitarios.

En segundo lugar, se deben de mejorar los criterios de selección, mediante nuevas formulas mucho mejores que la actual oposición memorística. Sería un avance la realización de un master con una duración de un año que tenga un carácter educativo con preparación en el ámbito de la pedagogía, psicología y en la practica para poder entrar en el campo educativo.

Por último, estimular al profesorado con amplitud de miras, por ello es más necesario que nunca la aprobación del Estatuto Docente y en él se plasme el desarrollo de la llamada carrera docente, donde el esfuerzo por hacerlo bien y la preparación continua sea un valor que estimule al profesorado, cosa que actualmente no sucede.

Uno de los aspectos que toca el informe PISA es la situación social, económica y cultural del país. Esta valoración ha pasado desapercibida y en él, nos sitúa en una posición muy atrasada dentro de la OCDE y de otros países como pueden ser Polonia, Grecia o Rusia. Es decir, España como país presenta rasgos preocupantes de falta de cultura. Todos los informes económicos que se hacen sobre nuestro país, señalan esta carencia, que hace que, presentemos un gran retraso tecnológico y que tiene graves consecuencias en la falta de competitividad de nuestro tejido productivo.

La mejora del entorno cultural, con los déficits históricos que arrastramos, es un proceso lento en el que habrá que incidir con políticas agresivas compensatorias en los próximos años, haciendo especial atención a los grupos de adultos y en los fenómenos de exclusión social o con la gente que llega de la inmigración, la cual dicho sea de paso es cada vez más numerosa.

Es hora de que todos tomemos conciencia y en lugar de lamentos o de acusaciones entre los partidos políticos, este informe sea un estímulo para analizar la situación educativa y que entre todos busquemos las mejores soluciones y que éstas no estén al albur de la lucha política partidista.

Desde estas líneas quisiera hacer un llamamiento a la Iglesia católica, pues como entidad importante en el mundo educativo, debe también hacer una profunda reflexión en varios aspectos de practica actual, Desde mi punto de vista serían: en primer lugar que sus colegios que tiene todos la denominación de sociales, sean realmente sociales y abran sus centros a la inmigración para que haya un reequilibrio entre las dos redes educativas actualmente existentes, la pública y la concertada.

En segundo lugar, que dejen de hacer de la asignatura de la religión y de la educación para la ciudadanía un campo de batalla único y principal, cuando son problemas muy colaterales y de menor importancia en el mundo educativo y que tienen fácil solución si hay un interés en hacerlo dentro de un marco global. Por favor dejen de distraernos con problemas de escasa relevancia y centrémonos en lo importante.

Uno de los aspectos que hacemos bien en nuestro país y que el informe destaca son los altos niveles de equidad, muy próximos a los de los países nórdicos. Las políticas inclusivas han de seguir, ahora hay que dar un paso más y debemos de centrarnos en incrementar la calidad y la excelencia del sistema educativo.

La mejora de la educación no depende exclusivamente de los centros educativos y del personal docente, sino del conjunto de la sociedad y especialmente del apoyo y cooperación de la familia, siendo importante, como ya hemos visto anteriormente, el aumento de la valoración de la escuela y de la educación.

La mejora educativa y cultural del país debe convertirse en cuestión prioritaria y para ello tenemos que aspirar a cumplir los objetivos que la Unión Europea se marcó para el año 2010 en la cumbre de Lisboa, aunque sea con un poco de retraso.

Si queremos tener un futuro como país puntero en el mundo, esto pasa por mejorar nuestra educación. Tomemos conciencia y exijamos y reclamemos a los poderes del Estado, las leyes y los presupuestos necesarios para su consecución, en ello nos jugamos nuestro futuro.